lunes, 29 de octubre de 2012

Un intruso en mi cuaderno


El otro día estuve dando una vuelta por las librerías de la ciudad, esos establecimientos que ahora dicen que desaparecerán con el tiempo, debido a las nuevas tecnologías y al poco gusto por la lectura. Esperando que solo sea una evolución y no un final, me adentro directa a la sección de infantil, me llamó la atención la portada de “Un intruso en mi cuaderno”, al ser la obra ganadora del último premio Ala Delta de la editorial Edelvives, encontré muchos ejemplares apilados en la estantería. No pude esperar a leerlo, ¡qué gran rato pasé!

“Un intruso en mi cuaderno” es uno de esos libros como tesoros que te hace querer más a la literatura. David Fernández cuanta la historia de Mariano, un niño que un día encuentra una preciosa mariposa en su cuaderno y decide investigar quién ha sido el autor del misterioso dibujo. Destaca la calidad narrativa de la obra y la cercanía y naturalidad con la que cuenta los acontecimientos, también el lenguaje adaptado a la edad a la que se dirige, pero capaz de emocionar a cualquiera. Texto cargado de sensibilidad sin ser ñoño, en el que cada expresión se carga de un estilo y visión personal. Desenlace doblemente conmovedor con un epílogo a modo de salto en el tiempo que adorna la historia de una cálida realidad y un dulce final.

La caracterización de los personajes es apasionante, el escritor demuestra una gran capacidad para transmitir a través de los dos niños protagonistas. Mariano, es un niño, más tarde un hombre, que todos querríamos conocer. El misterioso autor de las mariposas despierta en Mariano amor y cariño, sentimientos que sirven para romper la barrera de las primeras apariencias.

Las ilustraciones de Rafael Vivas son muy buenas compañeras de esta historia. Con cierto toque de ingenuidad infantil, aparecen y desaparecen entre las palabras cargadas de creatividad.  

El dinamismo narrativo junto a la emoción y emotividad de la obra la hacen indispensable y una gran aventura para el público infantil. Con libros como “Un intruso en mi cuaderno” sí se anima a la lectura, sí entran ganas de leer, sí se puede leer un libro de una sentada y se puede soñar e imaginar con las palabras. Con suerte, con autores como David Fernández, los pequeños lectores recobrarán el gusto por la literatura y así, igual, menos librerías tendrán que cerrar. 






jueves, 4 de octubre de 2012

La conejita Marcela






“La conejita Marcela” se publicó por primera vez en 1980, y lo editó Lumen, editorial que fundó y dirigió Esther Tusquets, la escritora del libro. Hoy Kalandraka, con muy buen criterio lo reedita con nuevas ilustraciones de María Hergueta, una joven ilustradora que demuestra talento. El libro está presente por dos motivos poco alentadores. Por un lado, resulta actual la temática, pues trata sobre el racismo y las diferencias e injusticias sociales, contado a través de la conejita Marcela. Por otra parte, la escritora y editora Esther Tusquets murió el pasado 23 de julio. Con la crítica de este libro se pretende, por un lado, homenajear el trabajo de Esther Tusquets, y por otro, agradecer a Kalandraka la reedición de libros pasados, que deben estar también hoy entre las estanterías de las librerías, las bibliotecas y en los hogares.

El texto de Esther Tusquets narra la historia de una conejita singular, que nació con un ojo “loco” que curiosamente le otorgaba mayor visibilidad para poder evidenciar mejor las diferencias entre los conejos negros, como ella, y los conejos blancos. 










Siento simpatía por la personificación de animales en los cuentos para el tratamiento de temas delicados. Además, es algo que gusta a los niños, los animales son simpáticos, en este caso, la conejita Marcela, con sus defectos y su rebelión contra las diferencias establecidas entre los conejos negros y los blancos, muestra una figura con gran personalidad y marcada defensa de la igualdad.

Como hemos dicho, Marcela es una conejita distinta a los demás habitantes de su comunidad. No soporta observar diferencias entre las dos especies de conejos que viven en el río. Por eso, un día decide irse de aquel lugar. Lo malo es que la protagonista Marcela llega a un destino donde no encontró a penas cambios: “todo ocurría al revés pero todo era lo mismo: unos bebían el agua limpia y otros el agua sucia, unos comían buen pasto y otros hierba reseca, unos pisaban y otros eran pisados”. 




La forma narrativa y la temática recuerdan a los libros de la Adela Turín, que luchó por la defensa de los derechos de las mujeres. La narración en tercera persona, simula un relator, que en tono amistoso, va contándonos el cuento, acompañando a Marcela en su viaje hasta un destino amoroso.

La editora Kalandraka ha apostado por una joven ilustradora que empieza en el álbum ilustrado, y lo ha hecho del todo bien. La mezcla de un texto escrito en 1979 con ilustraciones elaboradas a penas un año, resulta una combinación maravillosa. Además, María Hergueta parece que haya querido fusionar unas ilustraciones, donde observamos unos conejos que parecen grabados más clásicos, con composiciones, fondos y colores originales y novedosos.

Tusquets fue y será una mujer inteligente, que aportó mucho a la cultura, la edición y la literatura en este país, que luchó por publicar calidad, que dio oportunidades a escritores estupendos y que por eso ahora tenemos suerte de leer libros sorprendentes, los que publicó y los que escribió. Y “La conejita Marcela” es uno. Lo que sí resulta alentador, es que hoy hay personas que siguen trabajando igual que Esther Tusquets, y así podemos sentir que los libros continúan vivos.




Publicado en Siglo XXI
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